Comunicado sobre las Elecciones Europeas
Escrito por Murcia Republicana   
jueves, 11 de junio de 2009
El 7 de Junio se celebraron elecciones al Parlamento Europeo. En la vieja Europa, (artificialmente unida, no para hacer progresar los intereses de la mayoría de sus ciudadanos sino para unificar la política de los Gobiernos nacionales, contra sus pueblos), se ha confirmado el declive de aquellas opciones que, amparadas hasta ahora en una pretendida careta progresista, no han hecho sino servir, o consentir con su silencio e impotencia, a la aplicación de las políticas más favorables a la oligarquía, que son el eje de la legislación de la Unión Europea.

En términos generales, la derecha se ha volcado en las urnas para utilizar la ausencia de alternativas de futuro y reforzar su apuesta reaccionaria que identifica como causa de los crecientes problemas sociales y políticos en Europa, a los inmigrantes o a los derechos cada vez más residuales que aún conservan sus trabajadores y ciudadanos.

Con escasas excepciones nacionales, es el voto de izquierda el que se ha abstenido masivamente en estas elecciones, harto ya de que la pasividad, cuando no la complicidad, de la inmensa mayoría de la izquierda institucional, se ampare únicamente en el miedo a la derecha cavernícola, para captar un voto que no merece. La mayoría de los trabajadores y ciudadanos hace ya mucho tiempo que se ha desinteresado de estas elecciones y, como señalábamos en nuestro llamamiento al voto en blanco, este desinterés tiene una causa real en el desequilibrio de la UE, en cuya estructura pesan sobre todo las instituciones no elegidas ni controladas por los ciudadanos; de modo que la salmodia de la Europa Social, que recita como un mantra esa izquierda “políticamente correcta” que se aleja cada vez más de los problemas reales de los trabajadores, no es más que “una nueva demostración de su tendencia a sustituir la firmeza y la coherencia por ingenuidad y falta de discurso propio”

Para España, el resultado, como señalábamos también en nuestro llamamiento, no ha hecho más que confirmar que: “no existe ligazón alguna entre las necesidades de los ciudadanos, sus reivindicaciones sociales y políticas y su reflejo en las opciones electorales, seriamente limitadas, por otra parte, por un sistema electoral hecho a la medida para limitar la oposición y reforzar a los grandes partidos. Solo así, cabe interpretar el hecho de que, por segunda vez consecutiva y, a pesar de que la crisis debería ser un acicate para la participación en las elecciones, la abstención haya superado holgadamente el 50% del censo (pese a la machacona campaña del aparato del Estado y de los medios de comunicación, únicamente ha votado el 46% de los electores españoles).

Recordando, de nuevo, nuestro llamamiento, decíamos en él: “…Para avanzar en Europa, la izquierda necesita hacerlo también en España: una izquierda débil frente al régimen borbónico, incapaz de trabajar lealmente en la construcción de una alternativa unitaria que plantee decididamente la superación democrática de éste, no está en condiciones de garantizar un trabajo coherente en Europa...”. A la vista del resultado, la izquierda que se resiste a dar pasos por la unidad dirigida a superar al régimen monárquico, tiene sobradas razones para estar preocupada. Su debilidad en estas elecciones es también, y sobre todo, un reflejo de su debilidad en el ámbito interno español.

Unos se han empeñado en separar sus reivindicaciones democráticas nacionales, de la pelea democrática del conjunto de ciudadanos del Estado Español, por lo que, en su empeño de ver en el conjunto de la izquierda española, no un sector con el que trabajar en común, sino un molesto apoyo, aceptable solo si actúa de comparsa acrítico de su opción, han quedado fuera del Parlamento. Otros, han convertido su limitada visión política en el centro y eje de una alternativa que no busca la unidad, ignora la dinámica social y tiende por ello a la automarginalidad. Otros, en fin, temerosos de enfrentarse a quienes en sus propias filas les debilitan y deslegitiman, han consentido una falsa unidad interna, a costa de abandonar todo discurso propio, presentándose, en una coyuntura tan dura como la actual para millones de trabajadores y ciudadanos, como una alternativa pretendidamente ética, por más que en sus listas no falten gentes dispuestas a renunciar a todo principio para seguir actuando de conciencia “critica”, incapaz de convertirse en alternativa al régimen continuista.

Hay, no obstante una buena noticia: el voto en blanco que propugnaba la Plataforma de Ciudadanos por la República, ha obtenido más del doble de apoyo que en las anteriores elecciones europeas: un 1, 41% (220.179 votos). La mayor parte de los comentaristas han resaltado su incremento que le convierte en la séptima opción política de estas elecciones.

El voto en blanco de esos 220.000 electores, representa: “no solo su rechazo a la Europa del Capital y de la Guerra, a sus reglas de juego antidemocráticas y a su papel de bastión de la oligarquía, sino su apuesta por otra política de izquierda más cercana a los ciudadanos y sus necesidades”.

Se trata de un número pequeño, pero significativo de ciudadanos que, a falta de una alternativa unitaria y consecuente que ayude a construir la referencia común de los sectores más conscientes, ha optado por romper con la inercia política según la cual, solo cabe votar, tapándose la nariz, a las opciones con alguna posibilidad de obtener resultado, por más que luego utilicen ese voto para mantener inamovible la política cortesana de la España borbónica, o demostrar una oposición pasiva y por tanto impotente, absteniéndose de votar.

La próxima cita electoral será las elecciones municipales de 2011. Son estas: “unas elecciones que, al favorecer una mayor participación de la ciudadanía activa, preocupada por el futuro y dispuesta a intervenir en la arena política, pero que hoy está dispersa en plataformas locales, pueden permitir avanzar en este camino de unidad”.

La Plataforma de Ciudadanos por la República, llama a quienes comparten con nosotros la necesidad de utilizar la participación electoral, no para repetir las mismas inercias políticas que se han demostrado inútiles, sino para reforzar la voz de quienes estén dispuestos a trabajar unidos, con claridad y firmeza, por un marco político que ponga en el centro a los ciudadanos y devuelva la soberanía a la mayoría, a dar un paso más en la dirección a la que apunta ese voto en blanco y comenzar a preparar unidos la articulación de una alternativa que permita agrupar en torno a un mínimo político común a todas aquellas plataformas populares y ciudadanos conscientes, dispuestos a recuperar para la izquierda un discurso propio, claro, firme, republicano, popular y federal.

Como señalamos hace dos años: La unidad nos hace fuertes. Comenzar a preparar la unidad de los republicanos, para las próximas elecciones municipales: esta es la tarea.

9 de Junio de 2.009
Plataforma de Ciudadanos por la República
Modificado el ( jueves, 11 de junio de 2009 )