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Inventando la Republica PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pablo Caballero   
lunes, 16 de abril de 2007

Un 14 de abril como el de hoy, hace ya 76 años, miles de puños en alto presenciaron con enorme fervor combativo el resultado de la conquista de la II República, hoy otros tantos, luchamos con el mismos fervor combativo por la única forma de evolución natural de los pueblos, luchamos por la III República.

Ese 14 de abril de 1931, millones de personas se aglutinaron en torno a la II República, sus deseos e ilusiones de paz y libertad. Se intentó construir una sociedad donde se erradicase el caciquismo, donde los diferentes pueblos de España tuviesen verdadero poder de decisión sobre los temas que exclusivamente a ellos afectaban, donde las diferencias de religión, sexo etc., no constituyesen motivo de una terrible desigualdad socio-económica etc etc, para en resumen, construir a la larga, una sociedad donde no primasen los intereses de una elite privilegiada, sino los intereses de los trabajadores, de la clase obrera.

Estos sentimientos que inundaban los corazones republicanos de la época, vieron truncados sus esperanzas con el cobarde alzamiento fascista el 17 de julio del 36, en contra del legítimo gobierno de la República y tras tres años de guerra civil, donde el pueblo derrocho heroísmo a pesar de haber sido traicionado por las mal llamadas democracias burguesa, haciendo retroceder el avance del nazi-fascista en España, junto a las Brigadas Internacionales y el coraje y valentía de los defensores de la democracia, el consecuente desmantelamiento de las ilusiones de millones de españoles que anhelaban una realidad bien distinta a la impuesta por la fuerza de las tropas de los generales Franco y Mola y el resto de sus colaboracionistas.

Con la traición de la Junta de Casado la victoria del nazi-fascismo, nos condujeron a 40 años de dictadura plagados de tortura, exilio, persecución, censura y represión para todos aquellos defensores de la libertad. La época más terrorífica de nuestra historia. Con el fin de estas 4 décadas, muchos volvieron a vislumbrar el futuro con aquellas ilusionantes perspectivas con que lo hicieron sus antepasados allá por los años 30. Pero lo que prometía ser la transición de la dictadura a la democracia, solo resultó ser la adaptación de los intereses del capital en una sociedad que los garantizase, en definitiva, la construcción de un sistema que no solo no condenase los crímenes acaecidos durante el franquismo, sino que los legitimase.

Así pues, se puede extraer claramente, que la situación de precariedad de las clases populares, de corrupción de nuestros gobernantes, de pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, de violación sistemática de derechos recogidos en la constitución de 1978, etc etc que hoy padecemos, son consecuencia del engaño masivo al que se sometió al pueblo y de la traición de muchos dirigentes políticos a los ideales que decían representar, a los intereses de la clase obrera, a la democracia, en resumen, a la República.

Y ahora, 30 años después de la constitución monárquica, el sentimiento de un giro político total va cogiendo más fuerza. El gran resultado de los 40 años de dictadura fascista y de treinta años de “democracia†para la oligarquía ha sido el exterminio de la conciencia de clase, y consecuencia de esto, la preservación de los privilegios de esta clase social. Así es que, la primera tarea a la que nos enfrentamos los republicanos es volver a crear conciencia de clase en nuestro país, impulsar una lucha incesante sobre el sistema monárquico y las consecuencias que su economía neoliberal conlleva para la clase obrera. Mentalizar a nuestros jóvenes en unos valores anticapitalistas y republicanos, impulsando de este modo la lucha por otro marco democrático totalmente distinto. La lucha por el poder popular.

Y es que la III República no es un proyecto que simplemente consiste en poner punto y final a una institución antidemocrática y que constituye un anacronismo para la época en la que estamos, sino que abarca los mismos sentimientos de justicia y cambio político radical de aquellas personas que en la década de los 30 hicieron de España la vanguardia en cuanto derechos sociales e igualdad se refiere en toda Europa. Luchamos por una democracia real, donde ninguna institución ostente poder por derecho divino a costa del sudor del pueblo, donde la vivienda sea un derecho efectivo y no formal como hasta el momento, donde todos tengamos el derecho de acceder a la educación en las mismas condiciones que acceden los parásito de los hijos de la burguesía, donde el sistema económico no constituya un progresivo pisoteo de los derechos de los trabajadores y lo que esto conlleva, donde nuestros dirigentes no se guíen por los intereses del capital, sino por los intereses de los ciudadanos, donde los pueblos de España tenga derecho a decidir su futuro…en resumen, y para ir concluyendo, donde sea el pueblo el que ostente realmente el poder.

Por todo esto propugnamos la lucha por una república laica, popular, democrática y federativa, para acabar de una vez con esta farsa imperante. Sabemos que mañana no proclamaremos la III República, somos conscientes de ello, seguiremos trabajando en nuestro objetivo, pero al mismo tiempo somos conscientes de que llegará el momento en que sea inevitable el derrocamiento de la monarquía por el empuje popular. El futuro es tricolor, luchemos por los derechos de las clases populares, luchemos por la III República.

¡VIVA LA III REPÚBLICA POPULAR Y FEDERATIVA!

Pablo Caballero, es miembro de la Plataforma de Ciudadanos por la Republica de la Region de Murcia

Modificado el ( lunes, 16 de abril de 2007 )
 
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