| Voz libre durante el franquismo |
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| Escrito por Beatriz Labrador | |
| miércoles, 26 de marzo de 2008 | |
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(Publicado en diario Publico, el 25 de Marzo de 2008)
Empecemos por el final: “Si nuestra labor ha servido en algo para la
reconquista de la democracia, damos por bien empleado el esfuerzo”.
Así, con irreprimible tristeza y voz engolada, se despidió de sus
oyentes Ramón Mendezona, alias Pedro Aldami Seguir con las transmisiones ya no tenía sentido a juicio de sus fundadores –la cúpula del Partido Comunista– porque se abría un nuevo horizonte para el país: ese día se celebraba la sesión inaugural de las Cortes que elaborarían la Constitución de 1978. La Pirenaica, una de las pocas ventanas por la que los españoles podían asomarse al exterior durante la dictadura, fue la vía que permitió a muchos enterarse de todo aquello que el régimen callaba. Hacer frente a la propaganda franquista fue siempre su objetivo.
La Radio de la libertadRadio España Independiente (REI) nació en los albores de la posguerra. El 22 de julio de 1941, sus ondas llegaron a España desde Moscú. A pesar de la lejanía física de la emisora, sus responsables crearon la leyenda de que emitía desde algún punto indeterminado de los Pirineos. De esa forma trataban de alimentar la idea de que dentro de las fronteras seguía encendida la llama de la resistencia a la dictadura. En aquellos años, en el resto de Europa se lidiaba la II Guerra Mundial. Moscú se convirtió en el cerebro de la lucha antifascista y concibió una red de emisoras propagandísticas dirigidas a diferentes países. Dolores Ibárruri, La Pasionaria, fue la encargada de poner en marcha la emisora española. Su personal nunca excedió de doce personas y fue reclutado entre los exiliados comunistas en la capital soviética. Todos trabajaban bajo seudónimo, por miedo a que sus familias en España pudiesen sufrir algún tipo de represalia. Pero los mayores riesgos los corrieron los corresponsales dentro del país, ya que cooperar con La Pirenaica o escucharla se consideraba delito. Además, miles de personas anónimas colaboraban enviando por correo sus crónicas. Actualmente, los archivos del PCE conservan unas 20.000 cartas enviadas con remites falsos. En ellas se habla de la Universidad, de los mineros asturianos, de la cárcel de Burgos, de la corrupción, de Palomares... Es decir, de todo lo que Radio Nacional o el NO-DO no hablaban. La guerra de las ondas
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| Modificado el ( miércoles, 26 de marzo de 2008 ) |
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z, el último director de
Radio España Independiente, popularmente conocida como La Pirenaica.
Era el 14 de julio de 1977. De un plumazo se dejaban atrás 35 años de
emisiones clandestinas esquivando la censura impuesta por el franquismo
a los medios de comunicación.


