| La noche española |
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| Escrito por Galileo | |
| miércoles, 27 de febrero de 2008 | |
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(Publicado en Lo que Somos, Febrero de 2008) Flamenco, vanguardia y cultura popular 1865-1936 La exposición la abre un retrato realizado por Merritt Chase de la bailarina Carmencita, que actuó en Nueva York a finales del XIX y fue la primera mujer filmada en la historia del cinematógrafo por Thomas Alva Edison. Entramos en una exposición de tópicos y contra-tópicos, de historia popular y de cultura académica. Una España que camina, abandono tras abandono a la proclamación democrática de su Primera República. Una España atrasada, con crisis económica, sin infraestructuras, analfabeta, a la que se sumara la tercera guerra carlista y la guerra de los diez años en Cuba. Una época que resume muy bien una conclusión de Pierre Vilar sobre la mentalidad de los españoles a finales del siglo XIX: “contra el lastre de la tradición, el deseo de renovación; contra el deseo de renovación, el orgullo de la originalidad nacional” (*).
Otros artistas fragmentaran y descompondrán las guitarras, las bailarinas-bailaoras, los tópicos, tendrán otra visión del flamenco, de España, de la pintura, son los cubistas como: Modigliani, Picasso, Severini, Lipchitz, Jawlensky, Picabia, la pareja Delaunay… una mirada distinta, abierta, entre la experiencia estética del arte y la vanguardia moderna. Otros reflejaran una España negra: Regoyos, Solana, Julio Romero, luministas como Camarasa y Sorolla, las inquietantes revisiones del sevillano Helios Gómez. Pero todos girando en torno a una España donde el flamenco es el centro de la fiesta, del drama, de la alegría y la tristeza, de la España que duerme y la que quiere despertar. Una
exposición para perderse sin tiempo entre el realismo y la
experimentación, para releer no solo la pintura pues además cuenta con
ediciones de libros, fotografías (Man Ray, Maruja Mallo), carteles
publicitarios (Ramón Casas), esculturas (Benlliure, Alberto Sánchez),
trajes (de “La Argentina”, diseñado por la artista rusa Goncharova)
peinetas, grabaciones sonoras y filmadas; además de un ciclo
cinematográfico, con documentos testimoniales, reliquias del cine de
los hermanos Lumiére, de Thomas Alva Edisson o de Segundo de Chomón,
con el flamenco como protagonista, o creaciones vanguardistas, como los
ensayos cinematográficos de Man Ray o la Vibración de Granada de José Valdelomar, en las que el flamenco es la inspiración formal.
El planteamiento de la exposición termina en 1936 ¿o antes? (tal vez requiera una interesante y apasionada II parte: 1936- 1975) La que la generación del 27 lanza una mirada crítica a aquella España (la de la “pandereta”), mientras Lorca construye su propia mitología de «lo español» en una clara reivindicación de la música popular española. Pero a algunos egoístamente interesados nos deja con la miel en los labios sin conectar con el alcance de la creatividad y la expansión del flamenco en la II República, el flamenco “el arte del pueblo”, que celebro con entusiasmo la llegada de la República, figuras de la talla de la Niña de los Peines, Manuel Vallejo o Pepe Marchena, Carbonerillo, Cepero, se encontraban en un momento de esplendor, aparecen nuevos estilos por parte de estos y otros cantaores… Una exposición para entender desde el arte y la historia, nuestra propia cultura a pesar de los conceptos que nos impregno en Nacional-flamenquismo de la dictadura. |
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| Modificado el ( miércoles, 27 de febrero de 2008 ) |
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En
medio, en la calle, en el pueblo esta el flamenco, y no se confunda
solo con la “España de pandereta” que también existía (y existe). El
flamenco aporta en la disposición y progreso de lo moderno, de lo
moderno español, en el terreno del arte y en las cimentaciones de una
nueva identidad; y aporta todo lo que conlleva en lo positivo y
negativo a la modernidad artística europea. Creando unas complejas
relaciones entre el flamenco y la cultura de vanguardia de finales del
siglo XIX y principios del XX.
Una
exposición para perderse sin tiempo entre el realismo y la
experimentación, para releer no solo la pintura pues además cuenta con
ediciones de libros, fotografías (Man Ray, Maruja Mallo), carteles
publicitarios (Ramón Casas), esculturas (Benlliure, Alberto Sánchez),
trajes (de “

