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La vivienda, la especulacion y corrupcion urbanistica , la depredacion medioambiental , la perdida de tejido industrial..etc. Acuciantes y graves problemas que nos azuzan diariamente y que reflejan perfectamente el carácter formal de la democracia monárquica que ignora sistemáticamente los derechos reconocidos en su propia constitución de 1.978: Mientras el hijo de Juan Carlos I, dispone de un palacio de 1700 metros cuadrados, el problema de la vivienda ha alcanzado los últimos años unas dimensiones sociales alarmantes; un puñado de especuladores y ganapanes se han hecho literalmente de oro, en tanto millones de ciudadanos, especialmente los jóvenes, tienen serias dificultades para desarrollar sus expectativas vitales, obligados como están, a endeudarse prácticamente toda la vida para poder adquirir una casa en propiedad o hacer frente a alquileres que se llevan una parte sustancial de sus recursos.
En un informe de Greenpeace, bajo el título: “destrucción a toda costa 2.005†se exponen datos demoledores sobre el grado de degradación medioambiental del litoral, particularmente del mediterráneo. El 34 por ciento del área determinada por el primer kilómetro del litoral (la franja más cercana a la línea de costa) ya está urbanizado; frente a la especulación sin escrúpulos de promotores e “inversores†inmobiliarios, la Administración siempre ha tenido una actitud complaciente.
El Gobierno actual no es una excepción: recientemente la Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, en lugar de plantearse seriamente poner coto a la especulación, manifestaba la intención de su Departamento de comprar terrenos para “corregir en lo posible los efectos indeseables de la ocupación costera y la urbanización excesiva†y añadía :â€buena parte del litoral mediterráneo y de los archipiélagos requiere alguna que otra actuación para recuperar o preservar espacios muy valiosos desde el punto de vista medioambientalâ€
Pero no es posible enfocar el lamentable estado actual en el Estado español si no se tiene en cuenta la perspectiva política del problema. Con el paso de los años hemos llegado a una situación en la que cualquier medida racional, encaminada a garantizar el acceso a la vivienda, a evitar la especulacion urbanistica o depredacion medioambiental, defender un modelo de desarrollo productivo, independiente y progresista..etc , se antoja revolucionario. Y en cierto sentido lo es, por cuanto ataca necesariamente los fundamentos de un régimen (el monárquico) que tiene en el caciquismo la base de sostén de su estructura política y en la especulación el centro de su actividad económica
Los responsables económicos de los sucesivos gobiernos de la monarquía han utilizado con profusión los términos competitividad y modernización; pero nunca han planificado una política económica racional y productiva que garantizara ambas cosas. El hecho de que España tenga el segundo mayor déficit comercial del mundo, (es decir importa muchos más bienes y servicios de los que exporta a otros países) tras EEUU, es la mejor prueba de que el único norte de la política económica en la España monárquica ha sido el interés de los especuladores.
Tras el turismo, el segundo sector en aportación al PIB, es la construcción, que ocupa a más del 12% de los trabajadores en el estado español, en muchas ocasiones inmigrantes que prestan sus servicios en condiciones laborales extremadamente precarias.
Las propias viviendas son un refugio para el capital especulativo: el sector de la vivienda se ha consolidado como el primer destino de la inversión realizada en la economía española, a donde se dirigen una parte importante de las rentas obtenidas en la economía sumergida y de los enormes beneficios de las entidades financieras, en muchas ocasiones opaco s también al control fiscal.
En los últimos meses, se ha generalizado la tendencia de muchas empresas industriales (Delphi seria el ejemplo mas reciente) a “deslocalizar†su inversión a otros países, aprovechando el altísimo valor del suelo para obtener unas jugosas rentas, mediante la venta de los terrenos en los que estaban construidas las fábricas.
La España borbónica el denominado Estado de las Autonomías es una delicada estructura construida para regular el reparto de poder interno entre los diversos sectores de la oligarqua.
En la cúspide, tomando las grandes decisiones en el terreno económico, político y social, la oligarquía nacional, los grandes grupos financieros, que regulan la política exterior, la aplicación de los programas regresivos en materia laboral y social, etc; un escalón más abajo, pero con intereses entrelazados, la oligarquía territorial, , en permanente conflicto para obtener mayores trozos de la tarta.
Y en el escalón más bajo del Estado “descentralizado†monárquico, los ayuntamientos que, como luego veremos, asumen cada vez más competencias reales delegadas por los niveles superiores, pero tienen una financiación insuficiente, lo que favorece la presión de los caciques locales que llegan a dirigir en demasiados casos la política local, de manera particular en el terreno urbanístico.
En las zonas de mayor desarrollo urbanístico, los grupos locales de especuladores se pelean por el control de los negocios de beneficio fácil y rápido,(entre ellos, de manera especial, la vivienda) utilizando a grupos de políticos corruptos. Esto provoca continuos escándalos y peleas que no obedecen a diferencias políticas sino a intereses económicos privados. No es casualidad que sea precisamente en estas zonas, donde se está dando un crecimiento alarmante de la actividad de grupos criminales, escándalos de blanqueo de dinero, crímenes y ajustes de cuentas, nuestra Region es paradigmatica en este aspecto
Es muy probable, pues, que en los próximos meses asistamos a los intentos de minimizar el alcance de la explosión de la burbuja financiera; pero si finalmente sobreviene, los especuladores que la han provocado habrán puesto a buen recaudo sus ganancias trasladado a otros países o sectores económicos, su inversión.
En cualquier caso, habrán creado un gravísimo problema social al que únicamente se puede hacer frente con una política contundente y progresista que sitúe en el centro al ciudadano y su derecho a la vivienda. Algo que nos enfrenta abiertamente a un régimen cuya única razón de existencia es defender los intereses de especuladores y oligarcas sin escrúpulo.
Por otra parte, el modelo de ciudad que paulatinamente se va imponiendo en el estado español, y concretamente en nuestra Region favorece, como venimos diciendo, la actividad de las mafias inmobiliarias. Por lo tanto, luchar contra este modelo, es combatir también contra los grupos mafiosos. Y esto como tantas otras cosas, pasa por la asuncion de un regimen democratico y una profunda regeneracion democratica representada por la III republica
¡No a la especulacion y corrupcion urbanistica!
¡Por una politica económica productiva, independiente y progresista!
¡Por el derecho efectivo a una vivienda!
¡Luchemos por la III republica!
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