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Escrito por Javier Ortiz
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domingo, 15 de junio de 2008 |
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(Publicado en diario Publico, el 14 de Junio de 2008)
Es patético: se han interesado pocos y a disgusto. El único Gobierno
de la Unión Europea que ha consultado a su ciudadanía sobre el Tratado
de Lisboa ha recibido un no. Pero ni siquiera un no entusiasta,
ruidoso. Ha sido un no desdeñoso, como un bostezo. Lo cual se entiende,
porque los votantes irlandeses eran conscientes de que les estaban
preguntando no porque tuvieran verdadero interés en conocer su opinión,
sino porque la ley no dejaba más remedio. Sabían que si su Gobierno
hubiera podido hacer como los del resto de la UE, habría prescindido de
la consulta y ratificado el Tratado por vía parlamentaria, limpiándose
el pompis con el libre albedrío de la plebe, que es lo distintivo de
nuestras
actuales democracias.
El Tratado de Lisboa no es un Tratado. Es una estafa. Es la misma
Constitución Europa que en su día rechazaron los electorados de Francia
y Holanda, sólo que ligeramente maquillada y provista de un título
menos rimbombante para fintar la obligación de las urnas. Pero no ha
podido escaparse de las irlandesas, y contra ellas se ha estrellado.
Suele decirse de algunas cosas que serían cómicas, si no fueran
trágicas. De ésta podría decirse que sería trágica, si no fuera cómica.
Quienes manejan las riendas del poder en Europa tratan una y otra vez
de imponer un sistema de gobierno continental independiente de la
voluntad ciudadana, que deje casi todo en sus exclusivas manos. Pero
sus planes no sólo chocan con la desconfianza de la gente del común,
que a veces no se chupa el dedo, sino también entre sí, porque fingen
ser europeístas devotos, pero siguen constituyendo una congregación de
chovinistas circunstancialmente coincidentes. Bruselas y el libre
mercado les vienen bien para lavarse las manos cuando los problemas
arden, como ahora con el encarecimiento del precio de los combustibles
(“Lo siento, pero no depende de mí”), pero Bruselas no es un poder,
sino una ciudad: el poder lo forman ellos y otros como ellos, que se lo
guisan y se lo comen en comandita.
Así que Irlanda les ha echado abajo sus retorcidos planes de última
generación. Sus burócratas van a tener que inventarse algo nuevo.
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Modificado el ( domingo, 15 de junio de 2008 )
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Anatomia política de un crimen de estado |
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Escrito por Maximo Relti
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martes, 10 de junio de 2008 |
En 1977, el estudiante Javier Fernández Quesada fue asesinado por
fuerzas de la Guardia Civil. Partiendo de este hecho Máximo Relti
realiza un análisis implacable de la llamada "Transición democrática”
española.
Leemos en la revista de Historia "Canarii", que
se distribuye mensualmente con el periódico grancanario "La Provincia",
el propósito de diversos juristas e historiadores de intentar reabrir
judicialmente el caso de la muerte del estudiante Javier Fernández Quesada. Como se recordará, el joven Fernández Quesada fue
alcanzado en las escalinatas del Edificio Central de la Universidad de
La Laguna, el 12 de diciembre de 1977, por una de las balas disparadas
por un destacamento de guardias civiles pertrechados con metralletas.
Las circunstancias que rodearon el asesinato de Javier ya han sido
ampliamente descritas, tanto en la propia revista "Canarii" como en
numerosos artículos publicados en Canarias-semanal.com, en
mesas redondas, denuncias judiciales, homenajes, etc. Incluso una
comisión creada el 17 de enero de 1978 por el parlamento del Estado,
apenas dos meses después del asesinato de Javier, tuvo como cometido
oficial la investigación de aquel crimen.
Como no podía ser de
otra manera, las conclusiones a las que llegó aquella comisión,
integrada por representantes parlamentarios de UCD, AP, PSOE y PCE,
fueron absolutamente frustrantes. No glosaremos, pues, en estas líneas
acerca las circunstancias sobre las que testigos, juristas,
parlamentarios e investigadores, con mayor o menor fortuna, ya han
realizado numerosas aportaciones. Sin embargo, lo que frecuentemente se
omite en el relato de aquel crimen que conmovió al Archipiélago canario
es el contexto político que lo hizo posible y que, posteriormente,
contribuiría durante treinta años a su encubrimiento. A él nos
referiremos preferentemente en este artículo.
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Modificado el ( martes, 10 de junio de 2008 )
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Solbes 1993, Solbes 2008 : remedios de ayer y hoy contra la crisis económica |
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Escrito por Isidro Lopez
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domingo, 08 de junio de 2008 |
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(Publicado en Diagonal, numero 79 primera quincena de Junio)
El paro se eleva a términos
históricos, hay preocupación por el escaso crecimiento y el ministro de
Economía, Pedro Solbes, asegura que el Estado apenas cuenta con margen
de maniobra para aliviar a quienes padecen con más fuerza la
desaceleración. De todo esto se ha hablado durante los primeros meses
del año. Pero la misma descripción valdría para 1993. El ministro que
subió entonces el IVA, privatizó empresas y redujo el gasto público, es
el mismo del que depende hoy la gestión de la crisis provocada por el
fin de la burbuja. Analizamos las medidas que está tomando el Gobierno,
que al menos, esta vez, no devaluará la peseta.
Con la peseta perdida en algún rincón de los museos de numismática,
Solbes afronta su segunda recesión económica al frente del Ministerio
de Economía después de la de principios de los ‘90. Y es que Solbes es
una de las pocas cosas de aquella bizarrísima época que aún quedan en
pie. Efectivamente, el ministro valenciano es, hoy por hoy, el
representante de la vieja guardia neoliberal que hacía furor a
principios de los ‘90 con su obsesión con la reducción del déficit
público y su estrategia de redistribución generalizada hacia el capital
financiero a través de los altos tipos de interés.
Sin embargo,
muchas cosas han cambiado en el universo de las prácticas económicas
dominantes. Recordemos que, sin ir más lejos, en 1992 el tipo medio de
interés era del 15%, más de diez puntos por encima de los tipos
actuales. Este neoliberalismo puro con sus “economías de oferta” y su
reducción del gasto social coexiste en algunos países desarrollados,
como Estados Unidos y España, con una tendencia gestada al calor de la
“nueva economía” de finales del siglo pasado a la que el historiador
económico Robert Brenner ha llamado “keynesianismo del precio de
activos”. Este término asocia la intervención pública en la economía
propia de las políticas keynesianas con esas espirales de crecimiento
de los precios de los activos financieros e inmobiliarios a las que
denominamos “burbujas”. Lo cierto es que estos nuevos gestores del
capital defienden la puesta de todos los recursos del Estado a
disposición de la creación y el mantenimiento de las burbujas
económicas como base para la reactivación del consumo y, con él, el
crecimiento económico. Es tentador personificar ambas tendencias en las
figuras de Miguel Sebastián y Pedro Solbes, donde el primero sería el
“economista de las burbujas” y el segundo el “viejo neoliberal”.
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Modificado el ( domingo, 08 de junio de 2008 )
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FAO: más libre comercio, más hambre |
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Escrito por Esther Vivas
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viernes, 06 de junio de 2008 |
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(Publicado en diario Publico, el 6 de Junio de 2008)
Ayer terminó la Cumbre de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria de
la FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU)
que se celebró estos días en Roma. Las conclusiones del encuentro no
indican un cambio de tendencia en las políticas que se han venido
aplicando en los últimos años y que han conducido a la situación de
crisis actual.
Las declaraciones de buenas intenciones y las promesas de millones
de euros para acabar con el hambre en el mundo realizadas por varios
gobernantes no van a poner fin a las causas estructurales que han
generado esta crisis. Así mismo, las propuestas realizadas por el
secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de aumentar en un 50% la
producción de alimentos y rechazar las limitaciones impuestas a la
exportación por parte de algunos países afectados parecen reforzar más
las causas de la crisis que conducir hacia salidas reales que
garanticen la seguridad alimentaria de la mayoría de las poblaciones en
el Sur.
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Modificado el ( viernes, 06 de junio de 2008 )
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Quién paga las crisis del capitalismo |
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Escrito por J.A Gonzalez Casanova
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viernes, 06 de junio de 2008 |
Se nos anuncian años de sequía económica. Viviremos peor en todo lo pagadero. El paro y sus secuelas (xenofobia, drogadicción y delincuencia) crecerán. Las depresiones personales mermarán la productividad. La economía es ya un círculo vicioso mundial que se expande como las ondas del estanque golpeado por una piedra. Las gentes de todo el planeta están sometidas a un sistema económico único, el capitalista, cuyas crisis periódicas son inherentes a su lógica y consecuencia directa de su contradicción esencial. El mayor teórico del capitalismo, Karl Marx, no podía prever cómo se producirían las crisis actuales ni qué soluciones coyunturales tendrían, pero sí dejó muy claro en qué consiste dicha contradicción. La posesión y el poder en unas pocas manos particulares de unos bienes que son públicos o colectivos, porque de ellos depende la vida y el trabajo de millones de seres, enfrenta el lucro del capital con el salario laboral. La diferencia favorable al primero es su beneficio y un maleficio para el trabajador. Pero, a la larga, esto perjudica al capitalista en forma de superproducción. Hay que tirar lo que es invendible porque la gente percibe un salario muy inferior al coste en el mercado de lo que ella misma ha producido. Si el capital reduce su beneficio para facilitar la compra, pierde el estímulo inversor. Si no lo reduce, ha hecho un gasto inútil. No le quedan más que dos estrategias complementarias: acudir a los países más pobres pagando agradecidos salarios de pura supervivencia y fomentar el consumismo en los países ricos con señuelos publicitarios. El palo y la zanahoria, ya se sabe, hacen correr al rucio. De ese modo, la producción no se detiene, todo el producto se vende (incluido el innecesario y caprichoso), el beneficio aumenta, el sistema funciona. Eso sí, millones de seres mueren de hambre, sed, enfermedad y guerras, pero la máquina que mueve el beneficio del capital no se puede parar porque, si para, cae como una bicicleta, a no ser que algo la aguante. Para el capital, su apoyo es el Estado. Él evita que el capital muera de éxito suicidándose, al matar la gallina de los huevos de oro cuando ya no puede explotar más a la gente sin perjudicarse a sí mismo
Los neoliberales que se cargan los servicios públicos, convertidos en negocios privados, exigen a los gobiernos que les aseguren sus ganancias: por las armas si las víctimas del sistema osan combatirlo (fascismo y guerras coloniales) e interviniendo en la economía para enjugar sus deudas, sus abusos y errores financieros, su falta de liquidez, mediante la aportación del erario público y, por tanto, a costa de las rentas medias y bajas. Marx decía que los gobiernos no eran más que los consejos de administración del capital. No erraba. Gobiernen las derechas o las izquierdas actuales, Obama, Hillary o McCain, sus políticas no pueden dejar que el sistema se hunda. El Estado y los trabajadores se ven amenazados por el capital con cerrar empresas o deslocalizarlas si se pretende compensar con ayudas e impuestos los salarios insuficientes ante el alza de los precios. El welfare state (Estado de bienestar) es un parche de los países ricos a la crisis permanente del capital. Pretende moderarlo en su instinto básico selvático para que no mate la gallina de los huevos de oro, que es el trabajo humano, pero prolonga su agonía a costa del naufragio genocida cuyos restos llegan a Europa o a Suráfrica provocando violencia xenófoba entre los más castigados por la recesión.
El principio darwinista de la competencia (el pez grande se traga al chico) obliga a la pugna empresarial, que suele concluir en oligopolios y monopolios que niegan la proclamada libertad de mercado y que, para controlar energías básicas como el petróleo, causan invasiones, guerras y alzas tácticas de su precio que repercuten en productos de primera necesidad popular. Los bancos viven del crédito usurario, rivalizan, ocultan sus cuentas, empujan al consumo, pero tropiezan con la morosidad y el impago, fruto del estímulo inyectado en la gente a vivir del crédito porque el salario nunca llega (hipotecas basura, por ejemplo). La economía financiera y especuladora comporta jugadas bursátiles entre firmas rivales que tienen consecuencias terribles para empresas menores y sus puestos de trabajo. En definitiva, quien paga las crisis de las que se nutre el capitalismo somos los trabajadores de todas clases y de todo el mundo. Y digo "se nutre" porque, superada la crisis, los más poderosos se han sacudido competidores, han acumulado más riqueza y han debilitado la fuerza y las exigencias sindicales. Hasta la próxima crisis vivirán de la última. Y así hasta que alguien se plante y mande parar.
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Modificado el ( viernes, 06 de junio de 2008 )
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¿Quién manda realmente en España? |
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Escrito por Alfredo Apilánez
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jueves, 29 de mayo de 2008 |
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Nota de edicion Murcia Republicana: Reproducimos por su interés, y por describir con sencillez y realismo
la estructura que tiene el régimen político en el poder, un artículo
aparecido en rebelion.org. Consideramos que su utilidad estriba no
solamente en sistematizar las miserias de dicho régimen, sino en que,
tras su lectura, puedan extraerse conclusiones para la práctica social
de cada día.
(Publicado en Rebelion, el 28 de Mayo de 2008)
“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos” Antonio Gramsci
“Combatir las ilusiones sobre una situación equivale a exigir que se abandone una situación que necesita de esas ilusiones” Carlos Marx
Digámoslo bien claro desde el
principio: La llamada democracia española es una farsa absoluta. En
fechas recientes (9 de marzo), hemos asistido de nuevo a la mascarada
electoral periódica con la que en este país (y en tantos otros) se
vende al pueblo la vigencia de un régimen parlamentario, supuestamente
participativo y democrático, con el que se pretende canalizar la
expresión de la metafísica soberanía popular.
Sin
embargo, en esta pantomima de marketing electoral, no aparece nunca
sobre la mesa ninguno de los temas que afectan directamente a la
población en su procelosa cotidianeidad, ya que las cuestiones
candentes para el “españolito” de a pie se hurtan sistemáticamente del
debate político.
Simultáneamente,
todo el aparato periodístico de manipulación y propaganda está al
servicio de la ocultación de esta impostura. En los mentideros (nunca
mejor dicho) de los esbirros mediáticos del poder, haciendo “gárgaras”
en el coro de arribistas, se inundan de propaganda las ondas, las
pantallas catódicas y las cabeceras de los tabloides patrios y se habla
sólo de aquello que no roza siquiera las auténticas estructuras del
poder social efectivo, pero nunca de los hilos ocultos que manejan las
vidas de los ciudadanos de este país.
El
resultado de este fraude meticulosamente planificado es que el pueblo
ejerce su puramente formal derecho de voto con ejemplar pulcritud y
disciplina, sin que ello tenga ninguna repercusión relevante en los
problemas que realmente le incumben.
La
prueba más palmaria de ésta colosal estafa es la indiferencia
complaciente con la que los prebostes de la banca o de la CEOE, que son
los auténticos “padrinos” de la clase política española, esperan el
resultado de las elecciones periódicas, así como la aquiescencia cínica
con la que bendicen desde sus intocables poltronas todo el tinglado
legitimador en que consiste la susodicha farsa electoral.
Cabría
preguntarse pues, en última instancia, en qué afecta realmente a estos
poderes fácticos que gane las elecciones uno u otro de los clonados
contendientes. La pregunta es retórica, ya que la respuesta es obvia:
en nada.
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Modificado el ( jueves, 29 de mayo de 2008 )
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Empresa española busca político con contactos |
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Escrito por Miguel Angel de Lucas
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lunes, 26 de mayo de 2008 |
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(Publicado en Diagonal, numero 78 del 15 al 28 de Mayo)
Ni varios másteres ni fluidez
en los idiomas, el perfil más
demandado para puestos
directivos es el del político
con una valiosa agenda. De
los 89 ex ministros desde la
UCD, la cuarta parte dio el
salto a la empresa.
Taguas y Zaplana han sido los últimos
ejemplos. A finales de abril, las
grandes constructoras elegían a David
Taguas, ex director de la oficina
económica de Moncloa como presidente
de su lobby del ladrillo. Casi al
mismo tiempo, Eduardo Zaplana fichaba
como delegado en Europa del
Grupo Telefónica. La empresa ha señalado
que la función de su fichaje
será representar a la compañía ante
gobiernos, autoridades y otras compañías
europeas algo que se antoja
difícil, ya que, pese a su desparpajo,
el ex portavoz popular no habla inglés,
y menos aún francés o alemán.
No importa demasiado. Para acceder
a los altos cargos de algunas
compañías españolas (Sogecable, La
Caixa o Telefónica) los departamentos
de recursos humanos no valoran
tanto las titulaciones, o la experiencia
profesional como otros puntos en
el currículum : una voluminosa agenda
de contactos y acceso a información
confidencial. En este sentido, el
caso de David Taguas es digno de estudio.
Hasta hace menos de cinco
meses tenía acceso a los mecanismos
de la economía española, a información
restringida del Gobierno, a tomar
decisiones sobre planes de obra
pública o vivienda protegida.
A pesar del revuelo político y mediático,
la ley de incompatibilidad no
ha presentado problemas. El paso de
la política a la empresa apenas tiene
dificultades en el sistema español.
Desde el primer Gobierno de la
UCD, la cuarta parte de ex ministros
ha pasado del Gobierno a cargos con
grandes sueldos. Y aunque en los últimos
años esta tendencia se ha intensificado,
estas puertas giratorias
acompañan al Estado moderno casi
desde su fundación. Como escribía
el fiscal Joaquín González en un artículo
en El País, fue Max Weber quien
advertía cómo el nacimiento del
Estado moderno fue impulsado de
forma decisiva por los banqueros,
obsesionados por la seguridad de los
negocios : “Se formalizó así un matrimonio
de intereses bendecido por el
capital, con reparto de papeles bien
definido. Los magnates del dinero,
conscientes de que el poder es por
naturaleza oculto, se reservaron una
función discreta, mientras que se les
reconoció a los políticos el señorío
del gran teatro de la vida pública”.
Una vez concluido el período en política,
sólo queda pasar al otro lado
del escenario. Taguas y Zaplana serían,
exclusivamente, los últimos actores
de una farsa en la que se cruzan
el interés público y privado.
Analizamos éstos y otros casos.
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Modificado el ( lunes, 26 de mayo de 2008 )
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La batalla por la República y la reconstrucción de la izquierda |
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Escrito por Benjamin Balboa
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miércoles, 21 de mayo de 2008 |
Vivimos días confusos donde se
mezclan el temor y la esperanza, días en los que las ilusiones se ven
comprometidas, días en los que, sin embargo, nuestras convicciones son
más firmes que nunca. Son malas horas estas, en las que la derecha
social practica de forma brutal la lucha de clases sin apenas encontrar
resistencia. Se derrotó en las urnas al Partido Popular pero la fiesta
duró poco. El primer gobierno de Rodríguez Zapatero ya nos ha mostrado
lo que podemos esperar: el estado entregado a la banca y a las
políticas neoliberales, ministros del OPUS y de la Patronal, ministros
miembros de la Trilateral y del club Bilderberg, altos cargos
económicos -asesores de las políticas del gobierno- convertidos en
presidentes de organizaciones empresariales, la educación arrinconada,
la Universidad entregada a las empresas, políticas sociales
inexistentes, cáscaras superficiales, promesas vacías, palabras huecas.
Sólo tenemos una cosa segura, el gobierno de Rodríguez Zapatero no es
de izquierda, no es más que el rostro pretendidamente humano del
sistema.
El PP de los Zaplanas y Acebes, esa caverna, se
descompone y Rajoy, soltando el lastre de la herencia aznarista, ha
iniciado un viaje a ninguna parte que le permitirá cuando la situación
social y económica se deteriore todavía más, entrar a formar parte de
un futuro gobierno de unidad, una gross koalition a la española. Al
tiempo, dejen que las cosas se deterioren y verán.
En el campo
de la izquierda las cosas no van bien. La derrota electoral del
proyecto derechista de Llamazares y Herrera, es decir de IU e
Iniciativa, les ha conducido a obtener un mínima representación
parlamentaria, apenas 2 diputados. Si defendieran ideas y praxis de
izquierda diríamos que ha sido un desastre, pero como lo que
representan ambas fuerzas es un proyecto vacío, un sindicato de
intereses de una burocracia con decidida vocación de venderse al mejor
postor, tan sonado batacazo fue visto por muchos como una esperanza de
cambio. Ilusos.
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Modificado el ( miércoles, 21 de mayo de 2008 )
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