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La ultima palabra de Juan Negrin PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Murcia Republicana   
martes, 18 de noviembre de 2008

ultimo_secreto_negrin.jpg(Publicado en El Pais, el 16 de Noviembre de 2008)

Accede a la galeria de Negrin pinchando aqui

Hace 52 años murió en París un hombre tan deprimido que pidió que en su lápida no escribieran su nombre. Se llamaba Juan Negrín López y había sido el último jefe de Gobierno de la II República española. Sólo su hijo Rómulo y dos amigos íntimos asistieron al entierro. Nadie más acudió porque aquel hombre derrotado que quiso pasar eternamente desapercibido también había dado instrucciones a su familia para que esperara 48 horas antes de comunicar su fallecimiento. En su casa, el dirigente republicano más controvertido había dejado a medias unas memorias iniciadas muchos años atrás, y decenas de documentos que desmontaban muchas de las leyendas negras que vencedores y vencidos habían vertido sobre él y que provocaron su expulsión del partido socialista. Su nieta, Carmen Negrín, ha enseñado a EL PAÍS ese archivo con dos condiciones: que no se revele la ciudad donde está -"Por razones de seguridad. Podrían venir a robarlo, o a quemarlo, quién sabe"- y que la referencia sea Archivo J. N. L. "Sólo J. N. L.", insistió. Son las tres únicas letras que se leen en la lápida de Juan Negrín López.

En el sótano de una casa de varios pisos, bajando unas escaleras y al final de unas galerías abovedadas que recuerdan a los refugios de guerra de las películas, cerrado con llave, está el Archivo J. N. L. Hay múltiples paquetes de documentos. Uno atado con un lazo de los colores de la República en el que se lee "Reservado". Otros muchos envueltos en papel de periódico de 1939. Dentro, documentación oficial, correspondencia personal, textos y fotografías que Juan Negrín (Las Palmas, 1892-París, 1956) quiso conservar durante toda su vida. Y cientos de libros: en idiomas muy diferentes -"El abuelo hablaba diez", presume Carmen Negrín. "Cuando murió, en 1956, estaba aprendiendo chino y árabe porque decía que eran los idiomas del porvenir", añade-. Los libros no son novelas. Hay decenas de tomos sobre Política exterior en la prensa franquista, espionaje y manuales para traducir mensajes cifrados -"De pequeños, a mi hermano y a mí nos fascinaban las historias de tinta invisible que nos contaba"-.

Y entre todo eso, documentos que prueban que el envío del oro de la República a Moscú no fue un capricho de Negrín para complacer a los rusos, como le acusó un sector del partido socialista, sino una decisión del Consejo de Ministros del 6 de octubre de 1936. O que aquel esfuerzo titánico, nunca comprendido por su ministro de Defensa, Indalecio Prieto, de resistir hasta el final de la guerra, obedecía a la información que le transmitían desde Alemania antiguos compañeros de estudios sobre la inminencia de una Segunda Guerra Mundial y su convencimiento de que, en esa lucha de las democracias contra el fascismo, las potencias que no habían querido ayudarle a luchar contra Franco, convertidas en aliadas, les harían vencedores.

Su nieta, Carmen Negrín, se jubiló prematuramente sólo para entrar en ese archivo, empezar a leer y descubrir al hombre de Estado que había sido "el abuelo" -"De pequeña, oía que la gente que venía a casa le decía 'señor presidente', y yo pensaba, ¿presidente de qué?"-. Está decidida a rehabilitar la figura de su abuelo -"Era una persona tan diferente de lo que se ha dicho de él..."- , y concluir la tarea que dejó a medias; recordar, sin elipsis malintencionadas, cada paso que dio como último jefe de Gobierno de la República, y publicar, sin interferencias, de su puño y letra, las memorias en las que Juan Negrín explica los motivos que le llevaron a tomar unas decisiones y descartar otras.

Modificado el ( martes, 18 de noviembre de 2008 )
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La monja de Bono PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Pedro A Garcia Bilbao   
domingo, 16 de noviembre de 2008

Es increíble lo de Bono. La buena señora homenajeada por las Cortes disponiendo una placa en su memoria, no fue mártir precisamente. Falleció en 1974 después de una vida entera dedicada a sus labores como priora y fundadora de conventos carmelitas.

La supuesta persecución de la que fue objeto se basa en que vivió en España desde 1931, dedicada a la oración para pedir a Dios que librase a España de la República, en que pidió permiso a su obispo para dado el caso salir de su convento e interponerse entre la horda roja y la imagen del Cristo de los Ángeles, si acaso fueran a destruirlo, y en que vivió en Madrid durante 14 meses antes de salir de España y cruzar a la zona fascista.

Su deseo de obtener la palma del martirio no fue satisfecho, pues cuando la horda se presentó finalmente en el Cerro de los Ángeles en vez de asesinar a las monjas del monasterio local, lo que hicieron fue evacuarlas a un convento en Madrid y posteriormente a una casa en la calle Claudio Coello, donde sufrió «privaciones» (en una ciudad asediada por la guerra), temor por  el contacto con la horda que las vigilaba y ¡¡hasta hizo varios registros en la casa!! hasta que a finales de 1937,  junto a sus compañeras deja Madrid, pasa a Cataluña y cruza a Francia, aunque en esta última parte no queda muy claro si lo hace con ayuda de la Quinta Columna, o en un expedición organizada por las autoridades republicanas.

Es decir, que la horda le negó la palma del martirio, pese a tenerla localizada perfectamente, un ejemplo de la innata crueldad de esas bestias sedientas de sangre. A recordar que el Cerro de los Ángeles fue frente de combate y la evacuación les salvó la vida con toda seguridad.

Esta es la terrible historia de persecución y horror que hay detrás de la homenajeada en las Cortes. No voy a establecer comparaciones con otros casos.

Lo repito: increíble lo de Bono. Asusta pensar que Zapatero venció a Bono por cuatro votos  ¡y que la tercera candidata era Rosa Díez!! Va a resultar que Díos, en su infinita misericordia es de los nuestros.

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"En España viven muchos franquistas" PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Murcia Republicana   
miércoles, 12 de noviembre de 2008

(Publicado en Publico, el 11 de Noviembre de 2008)

El historiador Gabriel Jackson tiene 87 años y vive solo en un piso sencillo en el barrio barcelonés de Sant Gervasi. Tiene libros por todas partes y hasta el balcón de la vivienda está acristalado para ganar espacio. Prudente y educado, habla muy despacio. Viste ropa cómoda y calza unas sandalias con calcetines blancos. Aunque la fatiga ocular le impide leer tanto como desearía, en una mesa del salón tiene una caja de cartón donde guarda los recortes de prensa que le interesan. Escucha la sinfonía número dos de Bernstein a todo volumen: “Soy duro de oído”, afirma Jackson sin ruborizarse, quien tocó la flauta travesera por última vez en público el día que cumplió 80 años.

Acaba de publicar Juan Negrín, médico, socialista y jefe del Gobierno de la II República (Editorial Crítica). La consigna de Negrín era “resistir es vencer”. El dirigente republicano la llevó hasta el límite y, ahora, el autor dedica este libro a todos los lectores que valoran la verdad, incluso cuando hiere sus sentimientos políticos y morales.

¿Puede este libro herir muchos sentimientos?
Hasta la muerte de Franco hubo una censura completa. Desde ahí hasta hace muy poco tiempo, en España reinaba un pacto de silencio. El caso es, en cierto sentido, único. La opresión ha durado 70 años, mucho más tiempo que los regímenes dictatoriales en América Latina o el nazismo. Es increíble, Franco siempre dijo que estaba dispuesto a matar a todos los que fuese necesario para limpiar el espíritu de España. Aquí hay un sufrimiento y unos silencios forzados que no existen ni en la antigua URSS ni en China. Creo que es una situación única.

En el libro sitúa a Juan Negrín a un nivel de gran estadista europeo. ¿Lo fue?
Creo que los gobernadores de Inglaterra y Francia no habían entendido la amenaza nazi de la manera que la entendió Negrín, que trató de convencerles de lo que se avecinaba. Si le hubieran hecho caso, se podría haber evitado la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, su figura ha sido silenciada, incluso después de la Transición.
Sí, a causa de muchos resentimientos dentro del Partido Socialista. Negrín insistió en que las democracias tenían que defenderse de Mussolini. Creía que había bastante material y dinero para resistir hasta dos años más. En cambio, Caballero, Prieto, Azaña y Giralt no tenían esperanza. Pensaban que era de locos continuar la resistencia. Cuando empezó la Transición, el Partido Socialista, para no remover los fantasmas de la Guerra Civil, no quiso hablar ni de la República ni de la guerra. Los socialistas, simplemente, querían crear la nueva democracia. Aceptaron la monarquía parlamentaria como la única forma de gobierno plausible, también para los franquistas.

 

 

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La descomposicion de la Universidad PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Jose Luis Pardo   
martes, 11 de noviembre de 2008

(Publicado en El Pais, el 10 de Noviembre de 2008)

Como sucede a menudo en política, la manera más segura de acallar toda resistencia contra un proceso regresivo y empobrecedor es exhibirlo ante la opinión pública de acuerdo con la demagógica estrategia que consiste en decirle a la gente, a propósito de tal proceso, exclusivamente lo que le agradará escuchar. Así, en el caso que nos ocupa, las autoridades encargadas de gestionar la reforma de las universidades que se está culminando en nuestro país -sea cual sea su lugar en el espectro político parlamentario- han presentado sistemáticamente este asunto como una saludable evolución al final de la cual se habrá conseguido que la práctica totalidad de los titulados superiores encuentren un empleo cualificado al acabar sus estudios, que los estudiantes puedan moverse libremente de una universidad europea a otra y que los diplomas expedidos por estas instituciones tengan la misma validez en todo el territorio de la Unión.

Una vez establecido propagandísticamente que el llamado "proceso de Bolonia" consiste en esto y solamente en esto, nada resulta más sencillo que estigmatizar a quienes tenemos reservas críticas contra ese proceso como una caterva de locos irresponsables que, ya sea por defender anacrónicos privilegios corporativistas o por pertenecer a las huestes antisistema del Doctor Maligno, quieren que siga aumentando el paro entre los licenciados y rechazan la homologación de títulos y las becas en el extranjero por pura perfidia burocrática. Vaya, pues, por adelantado que el autor de estas líneas también encuentra deseables esos objetivos así proclamados, y que si se tratase de ellos nada tendría que oponer a la presente transformación de los estudios superiores.

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En la historia universal de la infamia PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Salvador Lopez Arnal   
jueves, 23 de octubre de 2008
Para el admirable luchador, maestro y camarada Marcelino Camacho, que conoció los muros de la cárcel.

Muy brevemente.

Lo recordaba Juan Antonio Ramírez. Presos republicanos construyeron el denominado “Valle de los Caídos” y la cárcel de presos políticos de Carabanchel. El compañero de la hermana de mi madre, militante de la FAI y de la CNT, fue uno de ellos. Le esclavizaron para la ocasión.

El día 21 de octubre, de madrugada, con la nocturnidad y alevosía que la ocasión exige, dos excavadoras abrieron dos enormes boquetes en lo muros de la parte posterior del recinto de Carabanchel. Diez horas más tarde, las máquinas seguían recogiendo las piedras y chatarra de lo que fue el edificio de mujeres.

Ese mismo día, mientras las máquinas hacían su trabajo, en la comisión de Interior del Congreso Diputados, IU, a pesar de contar con el apoyo del grupo mixto, de CiU y el PNV, no consiguió que fuera aprobada una proposición no de ley en la que se instaba al Gobierno (¿socialista?) a salvar el derribo de la prisión para instalar allí un Centro para la Memoria Histórica y la Paz. PP y PSOE unieron sus votos, una vez más, para rechazarla. Llamazares fue replicado por Juan Barranco, el antiguo alcalde Madrid, quien aseguró, con la voz tronante que la ocasión requería, que no se había iniciado ningún proceso de demolición. Recordemos a Carroll y su Alicia a través del espejo: “yo mando y las palabras significan lo yo quiero, ni más ni menos”.

Al día de hoy, incomprensiblemente en mi opinión, y ante tamaño atropello, la izquierda sigue acudiendo a las instituciones, los sindicatos no convocan jornadas y acciones de repulsa, la ciudadanía no clama en las calles por una mínima decencia histórica. ¿Qué debemos esperar para gritar con Raimon que nosotros no somos de ese mundo?

Si alguien tenía dudas, si alguien vacilaba al reflexionar lo sucedido en la transición, aquí tiene otro ejemplo: la derrota cultural y política de la izquierda -en circunstancias, admitámoslo, nada fáciles, cuando el pulso temblaba al tomar decisiones y el fascismo campaba a sus anchas por las calles del Reino- es de libro, abisal e histórica a un tiempo. Los inteligentes planteamientos de la derecha política neofranquista, fáciles por otra parte en posición dada su fuerza aplastante pero sin duda contestada socialmente, es de obligado reconocimiento; las posiciones de la izquierda quizás no lo fueran tanto y la persecución (y acusación de demencia política izquierdista) de las voces y organizaciones críticas a los pactos (in)transitivos y a posteriores acuerdos monclovitas, miradas ahora, pensadas con sosiego, resultan injustas e inadmisibles, totalmente inadmisibles. La transición, la modélica transición política española, significó, admitámoslo, la entronización de los borbones, la conquista si duda de algunas libertades y la irrupción sin apenas réplica de un capitalismo salvaje y sin alma que privilegió aún más a los ya privilegiados. La lucha de clases toma esas formas y, como reconoció el mismísimo embajador usamericano en el Chile de Pinochet, es absurdo, literalmente absurdo, pedir a una clase dominante que se suicide pacíficamente. Los seres suelen persistir en su existencia.

Pasemos página si se quiere, no hurguemos en viejas heridas de la izquierda, no volvamos una y mil veces sobre lo que hicimos y podíamos haber hecho, pero aceptemos también que la historia no puede clausurarse y que nadie ha dicho que los pactos, con pistola cargada en la sien, de una generación obliguen a otras generaciones.

Los cincuenta inmigrantes rumanos que vivían en el recinto desde hacía dos años recogieron sus pertenencias esta última semana. Debían el cumplir el plazo de 24 horas dado por la policía franquista…, perdón, la policía nacional para que abandonaran el lugar. La infamia se acumula, la impiedad campa por doquier. La consistencia del atropello es ejemplo recomendable para clases de introducción a la lógica formal.

Unos vecinos del barrio se opusieron al atropello, jóvenes y maduras voces claman en diarios y en páginas de la red llenas de indignación. La esperanza sigue siendo un asunto poliético lleno de sentido.

Modificado el ( jueves, 23 de octubre de 2008 )
 
El fin o la continuación del neoliberalismo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Vicenç Navarro   
jueves, 23 de octubre de 2008

La creciente intervención de los estados en la resolución de la crisis financiera (que ha incluido, en varios países como EE.UU., una parcial nacionalización de centros bancarios), ha sido interpretada como el fin de la época neoliberal iniciada en EE.UU. por el Presidente Reagan (y por la Sra. Thatcher en Gran Bretaña), hace treinta años. En esta lectura de la realidad se asume que el neoliberalismo se caracterizó por la reducción del papel del estado en las esferas financieras y económicas, reducción que terminó ahora con las medidas claramente intervencionistas del estado en la resolución de la recesión (y posiblemente depresión) que existe a nivel mundial.

Esta supuesta reducción del estado durante la época neoliberal (1980-2008), sin embargo, no ocurrió en realidad. En EE.UU., país considerado como la máxima expresión del neoliberalismo, las intervenciones estatales crecieron durante aquella época liberal 1980-2008. El gasto público, por ejemplo, se incrementó notablemente en EE.UU., pasando de representar el 34% del PIB en 1980 al 38% en 2007. El gasto público per capita también subió de 4.148 US $ en 1980 a 18.750 en 2007. Y los impuestos subieron de un 35% en 1980 a un 39% en 2007. En realidad el Presidente Reagan fue el Presidente de EE.UU. que subió más los impuestos en tiempo de paz en toda la historia de aquel país. Los recortó muy notablemente para el 20% de renta superior de las familias, pero los incrementó para todo lo demás. En resumidas cuentas, no hubo una disminución del papel del estado en la sociedad estadounidense sino un cambio muy significativo de sus prioridades como lo demuestran los cambios que han tenido lugar en el presupuesto federal durante el periodo neoliberal. Así, mientras al principio de tal periodo, en 1980, el gasto federal que iba destinado a personas (a través de transferencias y servicios públicos a personas) representaba el 38% de todo el gasto, el gasto militar representaba el 41% de todo el gasto y el gasto de apoyo a las empresas (incluido las financieras) representaba el 21% del total, a finales de tal periodo en 2007 el gasto a las personas había descendido al 32% mientras que el gasto militar había subido al 45% y a las empresas el 23%. Este último porcentaje ha subido de una manera espectacular a raíz de la compra de activos y apoyos a la banca por parte del gobierno federal.

Es tos datos muestran como el discurso liberal (supuestamente antiestado) sólo aplica a cierto tipo de intervenciones: aquellas relacionadas con el bienestar de las personas, primordialmente de las clases populares. No así a la mayoría del gasto e intervenciones públicas. Hay pues que señalar que durante el periodo liberal hubo un desfase entre el discurso retórico neoliberal y la realidad. Como bien dijo John Williamson, el intelectual más influyente dentro del consenso neoliberal de Washington “Tenemos que darnos cuenta de que lo que el gobierno federal de EE.UU. predica en el extranjero y lo que hace en casa no son lo mismo” .

Estas observaciones son relevantes pues lo que estamos viendo estos días no es un cambio sino una expansión de lo que ha ido ocurriendo durante aquel periodo. El establecimiento de la nueva autoridad del gobierno federal (que gastará más de 700.000 millones de dólares, además de los que ya ha gastado, representando en total un 17% del PIB estadounidense) está dirigido por el mismo equipo y las mismas personas que dirigieron la banca Goldman Sachs y otros centros financieros de Wall Street. Como dijo el Senador Sanders (el único senador que pertenece a la Internacional Socialista en el Congreso de EE.UU.) la creación y modus operandi de tal agencia es “la instrumentalización más abusiva del estado por parte de la banca en la historia de EE.UU.” El gobierno federal compra las hipotecas basura de la banca y otras acciones, a la vez que renuncia al voto que tal compra le permitiría en la toma de decisiones de la banca intervenida. Lo que estamos viendo no es pues el fin, sino la continuación del neoliberalismo. Es más. La banca y el mundo empresarial quieren aprovechar esta crisis para continuar resolverla a través de medidas neoliberales tales como la reducción de salarios, el aumento de la precariedad, la reducción del gasto a las personas, la privatización de la seguridad social (sí, sí, lo ha leído bien, la privatización de la seguridad social), el aseguramiento privado de la sanidad y otros servicios del estado del bienestar. Hemos visto, incluso en España, como portavoces del mundo empresarial y financiero han pedido inmediatamente una expansión de muchas de tales políticas públicas como manera de resolver la crisis financiera actual. Si ello ocurriera, sería ya la victoria final del neoliberalismo.
Modificado el ( jueves, 23 de octubre de 2008 )
 
Tiempos de crisis, Tiempo de Lucha PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Manuel Cañada   
sábado, 18 de octubre de 2008
 

67904_la_mar1.jpgYo no mendigo. Conseguiré trabajo: tengo contactos. Los árboles aún siguen creciendo”. Un conductor de tranvía ha sido despedido junto a algunos de sus compañeros y responde así a la sugerencia de su mujer para que solicite el subsidio de desempleo. Se trata del protagonista de Nubes pasajeras, una de esas películas de Aki Kaurismaki, rebosantes de amor a los olvidados.

Nuestro conductor en paro, que ya sobrepasa los 40 años, está contento la mañana en la que va a afrontar la primera entrevista de trabajo. Se ha afeitado cuidadosamente y se ha enfundado su mejor chaqueta. En la despedida, su mujer le desea suerte. “Un profesional no necesita suerte”, responde altanero. De vuelta a casa, ya en la madrugada, un amasijo de alcohol y derrota se desploma nada más abrir la puerta. Nuestro confiado obrero ha sido rechazado en la oferta de trabajo.

Primero la ilusión, luego la culpa. Es la historia de millones de trabajadores arrojados al paro por la máquina del capitalismo. Es el sufrimiento común, la violencia invisible contra el obrero, la ordinaria producción de excedente laboral. Mientras el trabajador “suda hoy para adentro su secreción de sangre rehusada”1 los mecanismos del mercado van acoplando ejércitos de reserva y tasas de ganancia, poblaciones desechables y rentabilidades financieras.

Primero inflamos el globo de la ilusión. Regamos de currículum los polígonos, nos agarramos al “Quizás más adelante” del encargado de turno, repetimos mil veces “Lo importante es meter la cabeza”, aunque haga mucho tiempo que la lista de espera de las contrataciones temporales se mantiene inamovible... El poder está atento a hinchar nuestra inagotable e imprescindible capacidad de autoengaño; anuncia ofertas públicas de empleo, presagia olimpiadas, exposiciones universales, capitalidades culturales, aves y, sobre todo, reparte algunas migajas de esperanza en forma de trabajo precario.

Después empezamos a escuchar una y otra vez la palabra perfil. No das el perfil, no reúnes el perfil, veremos si el INEM nos puede cambiar el perfil. Nos familiarizamos con las polisemias de la palabra: perfil le llama el responsable de Recursos Humanos a la negativa amable, pero también es una de las formas de denominar al clientelismo de nuestro tiempo. Es la excusa para decirte que no, pero es también el toqueteo previo para decidir sobre la mercancía laboral en cuestión, las comprobaciones de la doma, los tanteos sobre la disposición a subordinarse...

 

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¡Arriba Queipo de Llano! PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Javier Vizcaino   
viernes, 26 de septiembre de 2008

(Publicado en Publico, el 26 de Septiembre de 2008)

09-26.jpgCada vez disimulan menos. La Esfera de los Libros, tentáculo editorial de Pedro J. Ramírez, acaba de publicar, previo zurcido y blanqueo a cargo de un componedor de virgos democráticos llamado Jorge Fernández-Coppel, las memorias de Gonzalo Queipo de Llano, uno de los militares más sanguinarios –y mira que era difícil la competición– de los que se levantaron contra la República. Sin pudor, la nota de prensa que anuncia el alumbramiento del volumen glosa al siniestro Carnicero de Sevilla como “un personaje silenciado y censurado durante largos años, que solo, y con pocas probabilidades de éxito, sublevó y ganó la importante plaza de Sevilla el 18 de julio de 1936. Un militar que a través de sus famosos mensajes de radio y su dirección de los ejércitos de Andalucía consiguió algunas de las grandes victorias que condujeron al triunfo sobre los ejércitos republicanos”.

Por si no tienen el disgusto de conocer cómo las gastaba el predecesor de Jiménez Losantos en el incendio de micrófonos, les transcribo una de sus bravatas radiofónicas de julio de 1936: “Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen. ¿No han estado jugando al amor libre? Ahora, por lo menos, sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.

De este sujeto decía, ayer, en La Nación.es el columnista Alfonso Basallo que “era oficial y caballero. Un tipo dotado no sólo de simpatía personal sino de elegancia de espíritu. Y que por su fidelidad a sus ideas fue silenciado en vida, y después mal interpretado tanto por los historiadores de izquierda como por los de derechas”. ¿Mal interpretado? Ya me dirán qué interpretación cabe hacer de la cita anterior o de esta: “Ya conocerán mi sistema: por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”. Curiosa la idea que tiene el amanuense de Julio Ariza (propietario del Grupo Intereconomía y, por tanto, de La Nación.es) sobre la elegancia de espíritu.

Cebrián: El que avisa no es traidor
No elegancia, sino magnanimidad ilimitada, mostró ayer el consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, perdonándole la vida al Gobierno si hacía propósito de enmienda y caminaba por la línea de tiza correcta. “Le vamos a dar una segunda oportunidad al Gobierno para que trate de organizar el panorama audiovisual, pero sin amiguismos y sin favoritismos”, dijo el prohombre, refiriéndose, tal vez, a la concesión de Canal Plus en la época de Felipe González. Lo que no desveló fue la represalia que tomaría si el Ejecutivo le mandaba a silbar a la vía. Si fuera una escena de Los Soprano, el plano mostraría un destello en la dentadura de Rajoy.

 

Modificado el ( viernes, 26 de septiembre de 2008 )
 
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